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La Iglesia Summit y la Enmienda Sobre el Matrimonio

May 4, 2012   //   by Lloyd   //   Blog  //  No Comments

3 de mayo.  Los pastores de Summit Church

Una enmienda a la Constitución del Estado de Carolina del Norte será considerada esta semana por los residentes de nuestro estado.  En nuestra iglesia tratamos de evitar la política por la razón simple de que aún la gente piadosa pueden estar en desacuerdo sobre lo que sería mejor para la sociedad.

Al mismo tiempo, hay ocasiones cuando por amor al prójimo es apropiado y loable tomar acciones en el campo cívico.  La iglesia debía haber expresado sus convicciones durante la lucha por los derechos civiles de los años 1960 y el movimiento de las mujeres en pro de los derechos al voto al principio del Siglo XX.

Creemos que éste es uno de estos tiempos.

El matrimonio es una maravillosa y sagrada institución, dado por Dios como una bendición a toda sociedad, y uno de los bloques fundamentales de ella.  El gobierno no fue quien definió ni estableció el matrimonio; fue Dios.  Los gobiernos simplemente reconocen lo que ha sido establecido por el Creador.

La Declaración de Independencia de nuestro país reconoce que el fundamento del bienestar humano es Dios y Sus diseños.  “Somos dotados por nuestro Creador,” escribió Thomas Jefferson, “con ciertos derechos inalienables.” Nuestros derechos más fundamentales fluyen del diseño del Creador.

Uno de los diseños más importantes del Creador fue el matrimonio, que Él estableció que fuera entre un hombre y una mujer.  El patrón del Creador ha sido percibido durante toda la historia en casi toda religión en el mundo, y la tradición cristiana ha perdurado casi sin excepción hasta hace 40 años.

La enmienda para la Constitución dice: “El matrimonio entre un hombre y una mujer es la única unión domestica reconocida o legitima en este estado.”

Creemos que es crucial que declaremos nuestra posición – una vez más lo hacemos como un acto de amor hacia nuestros prójimos – a favor de la preservación de esta institución en nuestra sociedad.  La pérdida de algo tan fundamental al bienestar humano resultaría en consecuencias devastadoras: cómo percibimos la imagen de Dios; cómo entendemos el amor en términos de Dios; cómo nuestros hijos entienden su propia identidad sexual – todo esto se vería afectado si perdemos el diseño de Dios para el matrimonio.

Entendemos que algunos de ustedes no percibirán esto como amor.  Quizá lo considerarán como intolerancia.  Esperamos que entiendan nuestro corazón más que esto, y si pueden, que nos den el beneficio de la duda.  Nadie está diciendo que los homosexuales son inferiores ni que los debemos marginar en nuestra sociedad de tal forma que no tengan las mismas libertades o protecciones que el resto de nosotros gozamos.  El punto es que uno no cambia la naturaleza de los diseños de Dios basándose sobre la moral de una cultura actual.  Otra vez, el matrimonio no fue invención de un gobierno; simplemente es reconocido por el gobierno.  Fue la invención de Dios, y Dios estableció que fuera la unión entre un hombre y una mujer, unidos en un pacto exclusivo que dura toda la vida.

Así que los animamos a que voten a favor de esta enmienda este martes.  Lo pedimos como un acto de servicio y amor hacia su comunidad.

También queremos que los miembros de Summit sepan que los Ancianos de nuestra iglesia creemos que hay campo para el desacuerdo en este asunto.  Que el estilo de vida homosexual sea o no un pecado no está abierto a discusión en nuestra iglesia, pero cristianos sinceros pueden estar en desacuerdo sobre si esta enmendada en particular ayuda o no.  La unidad en nuestra iglesia se basa sobre el evangelio y las cosas sobre las cuales la Biblia habla claramente, y aunque la Biblia es clara en cuanto a la pecaminosidad de un estilo de vida homosexual, no nos dice cuáles acciones gubernamentales son apropiadas.  Después de haber estudiado las implicaciones de esta enmendada, nos sentimos cómodos en apoyarla y animarlos a ustedes que lo hagan, pero les dejamos la decisión final a ustedes y a sus consciencias.

Queremos que sepan que Dios ama al homosexual y a la lesbiana, no los odia.  Después de todo, uno no muere por alguien a quien odia.  También no pensamos que los homosexuales son fundamentalmente otro tipo de ser humano diferente a nosotros.  Muchos de nuestros miembros, incluyendo a algunos de nuestros líderes, han luchado con la atracción hacia el mismo sexo.  El evangelio nos enseña que hay sólo una clase de personas en el mundo: pecadores; y sólo una esperanza para todo pecador: Jesús.  O como dice el cliché, “el terreno al pie de la cruz es plano”.

Honestamente sentimos una tensión en cuanto a este asunto.  Estamos aquí a largo plazo.  Mucho tiempo después de que el asunto de esta enmienda se resuelva, seguiremos aquí, no importa el desenlace.  No queremos que nuestro ministerio sea definido por este asunto.  Queremos que sea definido por el evangelio, por nuestro amor por la ciudad y nuestra disposición de gastar nuestras vidas por los que están en desacuerdo fundamental con lo que creemos, tal como lo hizo Jesucristo.  Nuestro pastor titular ha rechazado numerosas invitaciones para debatir este tema en el foro público debido a esa razón – no quiere que esto defina a nuestra iglesia.

Por el otro lado, sabemos que es nuestro deber pensar como cristianos en cuanto a temas contemporáneos, y ser luz y sal a nuestra comunidad.  Por eso, hemos decidido que es apropiado traerles esto a su atención y animarlos a que oren y voten su consciencia.

Amamos a nuestra comunidad, incluyendo a los “gay”.  Queremos ser buenos vecinos con ellos, no aislarlos.  Jesús nos lavó los pies, y debemos hacer lo mismo con ellos.  Él murió en nuestro lugar; debemos entregar nuestras vidas por ellos.  Nuestra oración es que en todas las cosas, Dios nos ayude a esparcir la luz y la gracia del evangelio cada día más claramente en nuestra comunidad.

Actividades de Semana Santa, 2012

Mar 16, 2012   //   by Lloyd   //   Blog  //  No Comments

Otra vez este año tenemos la oportunidad de aprovechar las fechas de Semana Santa para invitar a amigos y familiares a las actividades de Summit Church y de Summit en Español.  La Semana Santa siempre es un tiempo oportuno para invitar a personas que no asisten normalmente a la iglesia porque la gran mayoría de los latinoamericanos e hispanos tienen muy arraigados en su ser un respeto profundo por estas fechas.  Tenemos la oportunidad de ayudarlos a entender que la Semana Santa es más que un Cristo cabizbajo colgando en una cruz o un conejito de chocolate que esta cultura identifica con “Easter” (el Domingo de Resurrección).

Muchos de ustedes participaron en las actividades especiales de la fe católica durante estas fechas y ahora pueden (sin criticar a su fe) compartir qué diferente es la celebración de los cristianos que enfocan tanto la muerte sacrificial como la victoria de Su resurrección.

 

Habrá dos eventos que podemos aprovechar.  El primer evento es el concierto de resurrección del Coro Unido de todos los planteles de Summit Church.  Summit en Español tiene boletos de entrada para la función de las 7:30 p.m. el Viernes Santo.  También los animamos a que inviten a sus amigos y familiares al servicio de Resurrección el Domingo Santo a las 11:00 a.m. en Summit en Español.

Aquí hay dos gráficas que usted puede usar en sus emails o en su Facebook para promover las actividades de Semana Santa, 2012.

  • Concierto del Coro Unido de todos los planteles — Viernes Santo, 6 de abril, a las 7:30 p.m.
  • Servició del Día de Resurrección — Domingo, 8 de abril, a las 11:00 a.m.

 

Te Voy a Revelar el Secreto

Feb 9, 2012   //   by Lloyd   //   Blog, Evangelismo, Grupos Pequeños  //  1 Comment

¿Cuántas veces no hemos visto anuncios que dicen algo como “Te voy a revelar el secreto de perder peso sin ejercicio ni dieta” o “Te voy a revelar el secreto de tener un cuerpo de fisioculturista haciendo sólo 10 minutos de ejercicio diarios”? La gran mayoría de nosotros sabemos que son engaños. Nada de valor en la vida se logra tan fácilmente.

Recientemente una persona me pidió mi opinión sobre cómo mejorar el evangelismo personal y el impacto de nuestra iglesia en la comunidad. Las sugerencias que rápidamente vienen a la mente serían:

  • Programar un tiempo cada semana para que como iglesia salgamos a evangelizar puerta por puerta o en sitios públicos
  • Entrenar a nuestra gente en cómo presentar el evangelio en una forma concisa y culturalmente apropiada
  • Proveerles a los miembros tarjetas de presentación y volantes que invitan a la iglesia

No estoy muy a favor del primer punto, a menos que sea una forma de entrenar a la gente a compartir y a expresar su fe. Aunque sin duda a veces algunos se alcanzan en esta forma, como método de producir discípulos verdaderos de Jesucristo, es limitado. El segundo punto es muy importante, pero en sí no va a lograr lo que se busca. El tercero es importante, pero sólo en el sentido de proveer un recurso que pueda abrir una conversación, o quedar en la mente de la persona para alguna fecha futura. Cada punto podría ser bueno, pero sólo como parte de algo mayor.

Entonces, ¿cuáles respuestas podríamos dar para esta inquietud? La respuesta que yo le di no es fácil ni rápida: tenemos que lograr que nuestra gente forme amistades significativas con no creyentes y pase tiempo con no creyentes. Sólo así podrán aprovechar en forma efectiva los últimos dos puntos anteriores. (Desafortunadamente para los dos años de haber entregado su vida a Cristo, la mayoría de los nuevos creyentes ya no tienen amigos no creyentes cercanos. Por lo general, el nuevo creyente va centrando su vida alrededor de sus amigos cristianos, dejando a sus amigos inconversos, o sus amigos inconversos lo van rechazando y cerrando las puertas de oportunidad.)

Hace un tiempo estuve leyendo en 1 Corintios y al final de mi lectura bíblica me tocó leer el capítulo 9. Me llamó mucho la atención lo que el Apóstol Pablo dice en los versículos 19-23:

19 Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible.20 Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a éstos.21 Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley.22 Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.23 Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos. (1 Corintios 9:19-23 NVI)

Se me ocurre que la forma que usó el Apóstol Pablo fue muy diferente a lo que nosotros pensamos cuando pensamos en el evangelismo.

Pablo dijo que aunque era libre, se hizo esclavo para ganar a tantos como fuera posible. Eso implicó un cambio significativo en su estilo de vida. Implicó tener una flexibilidad increíble en su forma de ser y actuar. “Volverse judío” o “volverse sin ley (para los gentiles)” o “hacerse débil” o en resumen, “hacerse de todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles” no se asemeja en nada a ir de puerta en puerta pidiendo dar una presentación breve del “evangelio”.

Pero siento que en este pasaje Pablo nos dijo, “Te voy a revelar el secreto de mi éxito en alcanzar a las comunidades donde he trabajado . . . .” Algunos dirían, “Desafortunadamente eso no se puede programar.” Yo diría “Afortunadamente eso no se puede programar.” El evangelismo no es algo que uno programa. Es algo que fluye de quienes somos en nuestra relación con Cristo. No podemos compartir vida vibrante y vital si no tenemos vida vibrante y vital. Se puede programar salir a tocar puertas, pero la extensión exitosa del evangelio siempre ha sido a base de compartir vida con personas en derredor de los cristianos.

¿Habrá algo, entonces, que un líder de iglesia o de un grupo de estudio bíblico puede hacer para estimular a su gente a evangelizar más? Claro que sí. Pasar visión, motivación espiritual, y entrenar a la gente en cómo expresar claramente el mensaje del evangelio son cosas que uno puede programar. Pero probablemente lo más importante que un líder puede hacer es:

  • En primer lugar, reconocer que sólo Dios puede hacer que su gente tenga esta vida vibrante y quiera compartir esa vida con otros . . . y reconociendo esto, el líder debe dedicarse a mucha oración para que Dios lo haga, porque él, como líder, no lo puede producir.
  • Motivar a su gente a empezar a orar para que Dios obre eso en ellos.
  • Integrar en su vida, y en la vida de sus miembros, las disciplinas de un discípulo, como lo hizo Jesús y Pablo.

Lloyd Mann

Intelecto, Emociones y Voluntad

Jan 19, 2012   //   by Lloyd   //   Blog, Evangelismo  //  2 Comments

Hace un tiempo en el estudio bíblico de los estudiantes y profesionales latinos empezamos el tercer estudio del Evangelio de San Juan.  La Nota al pie de la primera página dice: “Creer es más que sentir o aceptar que algo es verdad.  Una fe madura es un acto del intelecto, una convicción basada en una investigación personal de los hechos.  Es un acto de la voluntad también; basado en esa convicción, decidimos creer y vivir lo que creemos.”

Esta nota llevó al grupo a una discusión sobre el papel del intelecto, las emociones y la voluntad en el “creer bíblico” o “tener fe” en el sentido bíblico de la palabra.

A continuación comparto algunos pensamientos que vimos ayer:

Involucrando a la Personalidad Completa

Al principio de mi ministerio entre latinoamericanos luché con varias  dificultades.  Luché especialmente con el problema del vocabulario tan similar entre lo que yo les decía a los estudiantes universitarios y lo que ellos escuchaban todo el tiempo en su propia religión.  Me acuerdo de un estudiante dominicano que asistía a las reuniones de “Música y Diálogo” que teníamos en nuestro Centro Estudiantil todos los viernes por la noche.  Durante mucho tiempo estuve compartiendo el evangelio con él, pero cuando le hablaba de confiar en Cristo, me respondía, “Yo siempre he confiado en Cristo.”  Cuando le hablaba de aceptar a Cristo, me respondía, “Yo siempre he aceptado a Cristo, y lo acepto todos los días.”  Si le hablaba de pedir en fe que Dios le perdonara, me respondía, “Eso es algo que hago a menudo.”

No encontraba forma de penetrar más allá de las palabras que él y yo usábamos, pero que yo sabía que tenían un significado diferente para él.  Era evidente que él sentía una necesidad de tener a Dios en su vida.  No dudaba de la existencia de Dios.  Daba fe de amar a Dios.  Pero también era evidente que no era un hijo de Dios porque su vida no reflejaba las cualidades que la Biblia menciona como características de una nueva criatura.  Pero ¿cómo hacerle ver que no era un hijo de Dios?  Me afirmaba todo lo que le decía.

Un día se me ocurrió preguntarle, “Sí, ¿pero estarías dispuesto a que Dios entrara en tu vida para cambiarte y controlarte?”  De una vez reaccionó bruscamente diciendo, “¡Eso sí que no!  ¡Nadie me dice lo que tengo que hacer!”  Sabía de una vez que había puesto el dedo sobre una llaga que era importante, pero todavía me llevó tiempo entender su significado.

He llegado a la convicción de que para que una persona experimente el nuevo nacimiento es necesario que toda su personalidad se involucre en la decisión.  Para asuntos de un análisis del ser humano muchas personas nos dicen que hay tres facetas de la personalidad: la mente, las emociones, y la voluntad.  Esas tres facetas se encuentran exactamente en el centro del proceso humano de tomar decisiones y si no se involucran en una decisión de fe, no hay trato.

La Mente

En América Latina la mayoría de las personas no tienen un problema intelectual con la existencia de Dios.  Eso está cambiando poco a poco en esta época posmodernista.  El Marxismo también ha convencido a muchos de que el concepto de “dios” es la creación de una mentalidad débil, oprimida.  Donde existan estos estorbos a la fe, hay que dedicar tiempo para resolver esas dudas.  La población estudiantil es un sector donde uno encuentra un mayor número de personas que en sus mentes no están seguros de que Dios exista, de que Jesucristo realmente vivió, murió y resucitó.  Uruguay es un país muy secular, y su población tiene un alto porcentaje de personas que tienen dudas intelectuales en cuanto a las doctrinas básicas de la fe cristiana.  La apologética nos puede servir en estos casos, pero tenemos que saber que la razón en sí nunca va a llevar a una persona a la salvación.  Si estamos trabajando con un escéptico, ayuda tener bases apologéticas, pero nuestro trabajo principal no es el de defender la fe, sino el de presentar la verdad porque la Palabra de Dios es “viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”. (Hebreos 4:12).  No importa que la persona no crea en la autoridad de la Biblia.  No importa que la persona no crea en la inspiración divina de la Biblia.  Es una espada filosa aunque la otra persona no lo crea.  Pero una persona nunca va a nacer de nuevo si mentalmente no esta convencida de la veracidad del contenido del evangelio.

Al evangelizar no es necesario que trates de convencer a las personas de que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios.  Tampoco debes sentir la necesidad de tratar de resolver todas las dudas que tengan sobre la Biblia y las supuestas contradicciones que contiene.  Sí, debes prepararte, hasta donde sea posible, para contestar dudas que tengan los no creyentes sobre la Biblia, pero el camino hacia la vida nueva en Cristo no es a través de un convencimiento intelectual de que la Biblia es inspirada o que no contiene errores.  El secreto del convencimiento que da el Espíritu es el contacto con la Palabra de Dios.

Las Emociones

Otra vez en América Latina mayormente no hay problema con esta faceta de la personalidad.  La gran mayoría de la gente ama a Dios, siente una necesidad para Dios, siente emociones positivas hacia Dios (aunque a menudo los abusos de algunas iglesias institucionales provocan emociones negativas).  Algunos dirían que hay un exceso de fervor religioso en nuestras culturas que resulta en un fanatismo.  Pero sea lo que sea, mayormente no hay duda de que emocionalmente los latinoamericanos se sientan atraídos hacia Dios.  Le rezan, buscan su favor, orientan mucho sus vidas alrededor de tradiciones religiosas.

La Voluntad

Si estas tres facetas de la personalidad yacen en el centro del proceso de tomar decisiones, el elemento de la voluntad yace en el mero centro del centro.  El problema de mi amigo dominicano fue su voluntad.  No estaba dispuesto a que nadie le dictara lo que tenía que hacer.  Sin embargo, la rendición de la voluntad es céntrica en el proceso de llegar a nacer de nuevo.  Nadie puede servir a dos señores.  Nadie puede mantener el control de su propia vida y a la vez ser seguidor de Jesús.  El problema principal del hombre no es tanto un problema intelectual, ni un problema de no sentir la necesidad para Dios.  El problema principal es que no quiere que Dios se meta con su vida, que “haga y deshaga” en su vida.  Y es por eso que aunque una persona acepte la existencia de Dios, la muerte y resurrección de Jesús, y aunque tenga sentimientos positivos hacia Dios y lo quiera, si no llega al punto de entregar su voluntad a Jesucristo, no hay trato, no hay nuevo nacimiento.  Toda invitación a que Jesús entre en la vida de uno es en su fondo una invitación a que sea no solamente Salvador sino también Señor de la vida.

Es cierto, Pablo y otros escritores bíblicos describen lo que se conoce como “cristianos carnales”.  Casi todos nosotros pasamos por un tiempo de crisis como cristianos en que tenemos que volver a afirmar el señorío de Cristo en nuestras vidas.  Pero esas luchas seguramente deben verse más bien como batallas para hacer efectivo en nuestra vida el señorío que le concedimos a Cristo en el momento de aceptarlo como Señor y Salvador.  Jesús siempre ha tenido problemas con las personas que se dicen ser seguidores suyos, pero que no han resuelto el tema del señorío en sus vidas: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46)

Una Ilustración

Muchas veces ilustro esto por medio de lo que a mí me pasó cuando conocí a la que sería mi futura esposa.  No me llevó mucho tiempo después de conocerla para que me diera cuenta de que ella haría una buena esposa para alguien.  Con el paso del tiempo me di cuenta de que ella haría una buena esposa para mí.  Tampoco pasó mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que había algo más que amistad entre nosotros.  Empecé a sentir una atracción hacia ella que con el paso del tiempo iba madurándo en amor.  Así que intelectualmente estaba convencido.  Emocionalmente la amaba.  Pero cuando llegó el momento de tener que decidir si me casaba con ella o no, pasé por una lucha tremenda.  No podía comer, ni dormir, ni estudian, ni trabajar durante casi dos semanas porque estaba en una lucha con mi voluntad.

No estaba seguro de que me quería comprometer con una sola mujer de por vida.  No estaba seguro de que quería aceptar las obligaciones que tener hijos implicaría.  Y sucede que en aquel tiempo hacía poco que la compañía Ford había sacado al mercado su Mustang, y yo quería comprarme uno.  No estaba seguro de que podía casarme y comprarme mi Mustang, y ¡de veras que estaba en apuros en cuanto a cuál quería más!

Wilma no llegó a ser mi esposa hasta que yo resolví ese conflicto con mi voluntad.  Y Cristo no entra en nuestras vidas hasta que resolvamos ese conflicto con la voluntad.  Jesús no acepta ningún rival para nuestras emociones ni para el control de nuestra voluntad.

Cualquier presentación de las Buenas Nuevas que usemos tiene que tocar la personalidad completa del hombre: su mente, sus emociones y su voluntad, y las tres facetas del hombre tienen que estar de acuerdo con una decisión de invitar a Jesús a entrar en la vida para renovar y cambiar su mente, sus emociones y su voluntad.  Cualquier método que tiende a ignorar estas tres facetas, especialmente la faceta de la rendición de la voluntad, está destinado a producir profesiones de fe, pero no discípulos.

Lloyd Mann

Consejería Bíblica y los Grupos Pequeños

Dec 2, 2011   //   by Lloyd   //   Blog, Consejería, Grupos Pequeños  //  No Comments

Parte 1: Donde la Consejería Bíblica Se Cruza con los Grupos Pequeños
Brad Hambrick

Nota: Éste es el primero de una serie de artículos escritos por consejeros bíblicos sobre la forma en que el ministerio de grupos pequeños (estudios bíblicos) y el ministerio de consejería bíblica se intersecan. Hoy aprendemos de Brad Hambrick y Spence Shelton de la Iglesia Summit en Raleigh-Durham, NC.

Intersección Deliberado

¿Dónde se intersecan los grupos pequeños y la consejería en la Iglesia Summit? En la Iglesia Summit dividimos nuestros ministerios en “equipos” y la consejería es parte del equipo de los grupos pequeños, así que es nuestro deseo que se crucen frecuentemente, dinámica, práctica y orgánicamente.

De hecho, consideramos que una de las tareas muy importantes del Pastor de Consejería es la de equipar a los líderes y a los miembros de los grupos pequeños en cómo cuidarse mutuamente en el cuerpo de Cristo. A continuación explicaremos lo que queremos decir con esto.

Creando Estructuras que Calcen con la Estrategia
Antes de continuar, debemos decir que los grupos pequeños son el eje de ministerio aquí en la Iglesia Summit. Con esto queremos decir que organizamos estratégicamente a nuestra iglesia para que las personas participen en grupos pequeños, donde son movilizadas para ministrarse mutuamente y para ministrar en la comunidad. Ésta es la estrategia que hemos escogido para crear un “próximo paso” para los que no tienen mucha conexión en la iglesia, para que empiecen a participar activamente en la vida de la iglesia.

Al poner tanto énfasis en los grupos pequeños, esto implica la importancia de considerar seriamente cómo estructuramos nuestra labor de desarrollar, apoyar y equipar a estos grupos pequeños. Una de las habilidades centrales de un líder de un grupo pequeño es su habilidad de guiar con amor a personas que estén en medio de los altibajos de la vida y que sepa hacerlo fundamentado(a) en las Escrituras. En este sentido, la mayoría de la consejería que ocurre en nuestra iglesia ocurre en estos grupos pequeños. (Llamamos a este tipo de cuidado “de unos-a-otros”, término que explicamos a continuación.) Así que los grupos pequeños se convierten en grupos de apoyo y de cuidado pastoral. Combinamos los grupos pequeños con el equipo de consejería porque hacerlo refleja la realidad de lo que ocurre en nuestra congregación.

Unimos estos dos ministerios porque refleja la centralidad del ministerio de consejería y pone su experiencia en la sala de los hogares de la Iglesia Summit. Agradecemos a Dios que Él ha hecho esto y creemos que en el futuro veremos aún mayores resultados.

El resto de este artículo analizará la relación entre los grupos pequeños y la consejería, a la vez que reconocemos que nuestros grupos pequeños también se intersecan con muchos otros ministerios de la iglesia.

¿Cómo Se Ve?

Nuestros esfuerzos por hacer que esto sea una realidad empiezan con definir cuatro niveles de ministerio bíblico en un contexto de “uno-a-uno” en nuestra iglesia:

  • Aconsejarse
  • Pastorearse
  • Mentorearse
  • De Unos-a-Otros

Estos niveles progresan de la interacción formal con una persona altamente entrenada hasta los niveles más informales de interactuar con quienes comparten su vida.

Nuestro deseo es que los cuatro niveles de cuidado contengan el mismo ADN centrado en el evangelio, con diferentes grados de pericia, confidencialidad y disponibilidad. El ministerio de consejería de la iglesia intenta reforzar e implementar este ADN en los cuatro niveles por medio de nuestro ministerio de seminarios.

Ofrecemos seminarios sobre diversos temas. Cada seminario se hace disponible en videos breves acompañados por un manual para el estudio en grupos pequeños, o para que una persona (un mentor) los use con otra persona a nivel individual. Los últimos dos seminarios fueron “Cómo Superar el Enojo” y “Cómo Enfrentar el Dolor (emocional)”. Estos seminarios están disponibles (en inglés) en nuestro sitio web bajo “Recursos/Seminarios”. Los ponemos a la disposición de todos con estos propósitos en mente:

  • De Unos-A-Otros: Para entrenar a los líderes de grupos pequeños en cómo “pastorear” a los miembros de su grupo.
  • De Unos-A-Otros: Para proveer material currícular que los grupos pequeños pueden estudiar.
  • De Unos-A-Otros: Para que los grupos pequeños tengan herramientas para cuidarse los unos a los otros.
  • Para Mentores: Para iniciar grupos de apoyo de corto plazo, dirigidos por mentores laicos (los llamamos “Grupos de Liberación”) que preparan a personas para hacer la transición a grupos pequeños regulares.
  • Pastorear: Para proveer a nuestros pastores recursos de calidad sobre temas que los preparen a pastorear con más confianza a personas y que los ayuden a integrar a estas personas en los grupos pequeños regulares.
  • Consejería: (Todavía en desarrollo.) Para proveer un material estructurado para que nuestros pasantes en consejería que nos llegan del Seminario Teológico Bautista Southeastern obtengan experiencia. Esto también proveerá más personas que pueden aconsejar personalmente a miembros de nuestra iglesia y comunidad.

De este resumen, debe ser obvio que todo lo que hace el ministerio de consejería está diseñado para equipar a nuestros líderes de grupos pequeños y para crear un camino natural para las personas que reciben consejería (ya sea que la reciben de un mentor, un pastor, o un consejero) se integren a algún grupo pequeño. Sin los grupos pequeños, nuestro ministerio de consejería tendría que buscar una forma de reemplazar a la iglesia por medio de alguna relación terapéutica o abandonar a esas personas al mismo aislamiento que permitió que sus luchas crecieran hasta el punto de dominar toda su vida. En combinación con los grupos pequeños, nuestro ministerio de consejería puede ayudar a las personas a encontrar una forma de superar la crisis que enfrentan y dirigirlas a un grupo pequeño que promueva relaciones saludables y propósitos bíblicos.

Equipando a los Santos

Al combinar el ministerio de consejería con el de los grupos pequeños y al canalizar los recursos que desarrollamos hacia la vida en comunidad de los grupos pequeños, estamos desarrollando una atmósfera en que los líderes equipados entiendan los recursos que la iglesia provee. A los líderes los ayuda a entender cómo apoyar a los miembros de su grupo en sus luchas, aún cuando los líderes sienten que esas luchas superan lo que ellos mismos pueden manejar.

Como es de esperar, este resumen suena mucho mejor de lo que es actualmente la realidad. Todavía estamos aprendiendo cómo coordinar los varios aspectos de este plan. Nuestra colaboración entre el ministerio de grupos pequeños y el de la consejería es algo que ha surgido en los últimos 10 meses. Pero nos emociona los frutos iniciales que vemos y la confianza que va creciendo en los miembros de que ellos pueden ayudarse mutuamente y de que la consejería puede ser un instrumento para alcanzar a nuestra comunidad (ya que por su diseño este plan coloca a los no creyentes en un camino directo hacia su integración a algún grupo pequeño).

El Efecto del Evangelio Sobre la Identidad

Jun 30, 2011   //   by Lloyd   //   Blog, Relaciones Interpersonales  //  1 Comment

Todos nosotros tomamos nuestra identidad de algo, o de varias cosas.  “Yo soy estudiante.”  “Yo soy abogado.”  “Yo soy hondureño.”  “Yo soy electricista.”  “Yo soy drogadicto.”  “Soy aficionado del futbol.”  Y así hay un número sin fin de condiciones o características que nos ayudan a definir quiénes somos.   Esta forma de derivar nuestra identidad de alguna característica o condición puede ser inofensiva, positiva o negativa.  Uno de los aspectos negativos se hace notar cuando uno se compara con otra persona y decide que uno es mejor (o peor) que otra persona . . . cuando una identidad se califica como lo preferido y otra identidad se considera como inferior.

Tal forma de comparar y denigrar a otros tiene larga historia y amplia aceptación.

En la Biblia encontramos muchos ejemplos de esa costumbre.  El ser judío y el ser gentil fue inculcado en la consciencia del pueblo de Dios durante siglos.  “Yo soy una persona religiosa y justa pero esa persona es una pecadora.”  “Yo soy importante, así que yo me siento en el lugar de honor.  Ese es un don Nadie, así que él debe sentarse al pie de la mesa.”  “Yo soy una persona de autoridad, así que usted me sirve en lo que yo necesite.”

Uno de los resultados del evangelio sobre la sociedad (inesperados para muchos) es el impacto que tiene sobre la identidad de uno.  Fundamental al mensaje del evangelio es el hecho de que en el Cuerpo de Cristo (la iglesia) la identidad de uno se deriva de lo que Cristo hizo por mí, no de alguna característica o condición personal.   El evangelio es el “gran nivelador” de la sociedad.  El primer paso hacia la vida transformada que ofrece el Reino de Dios es admitir que todos somos iguales: todos somos pecadores.  Esa es la verdad primordial de la condición cristiana.  Y como todos somos igualmente pecadores, no existen diferencias entre personas.  Nadie es mejor que otro, ni peor que otro.  El evangelio aplana el campo de juego.

¿De dónde, entonces, deriva el cristiano su identidad y su valor?  Si mi identidad ya no se basa sobre dónde nací, lo que estudié, sobre cuánto dinero tengo, o mis cualidades de carácter, entonces ¿de dónde viene mi valor y mi identidad?  En la iglesia mi identidad y mi valor se derivan de lo que Cristo hizo por mí en la cruz.  Yo tengo valor y puedo sentirme bien sobre quién soy porque Dios me amó tanto que estuvo dispuesto a sacrificar a su propio Hijo para que yo pudiera tener una relación con Él.  Mi valor y mi identidad se encuentran en Cristo.  Siempre mi identidad se deriva de algo . . . sólo que ahora ese “algo” es la gracia que he experimentado en Cristo.

Frente a esta verdad el Apóstol Pablo primero describe la identidad nuestra “antes de Cristo” en Efesios 2:12 cuando dice, “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.” Estaba describiendo la costumbre de tomar nuestra identidad de nuestra ciudadanía y religión.  Pero Pablo no lo deja allí sino que explica de dónde deriva la persona su identidad “después de Cristo”: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;” (Filipenses 3:20). Es decir, en la iglesia “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:28).

“Todos somos uno en Cristo Jesús” es la identidad de los hijos de Dios, renacidos en Cristo Jesús.  En la iglesia no hay mexicanos ni hondureños ni cubanos ni colombianos.  Lo que hay es un grupo de ciudadanos del Reino que por el diseño de Dios nacieron en diferentes países.  Pero esa última condición no tiene importancia en la iglesia.  En la iglesia no hay profesionales y obreros, sólo hay ciudadanos del Reino.  Ya no hay personas importantes que ejercen poder sobre otros y otros que son menos importantes así que les sirven a los demás.  En el Reino sólo hay siervos.  El liderazgo del Reino es un liderazgo de servicio.

Una persona que antes se identificaba como drogadicto, o uno que antes era adúltero o ladrón (si en Cristo ha nacido a una nueva vida) ya no tiene que vivir con el estigma de su identidad anterior.  En Cristo tiene una nueva identidad.  La persona que antes era muy religiosa (y quizá se consideraba mejor que los pecadores), si en Cristo ha nacido a una nueva vida, ya reconoce que él es igualmente pecador y que tanto él como el adúltero son iguales ante el trono de Dios.

Estas verdades no significan que no existen problemas en la iglesia debido a nuestras identidades anteriores.  Pero los escritores del Nuevo Testamento hacen bien claro que tomar en cuenta esas identidades anteriores al relacionarse dentro de la iglesia es pecado.  Es cierto, nuestra nueva identidad en Cristo no cambia nuestros gustos.  Yo puedo ser hijo de Dios y no gustarme “el menudo” que el mexicano come.  Yo puedo ser hijo de Dios y preferir un estilo de música que no sea la música caribeña.  Pero como todos somos ciudadanos del Reino, no tengo la libertad de tratar al otro con desprecio o denigrar a su persona o sus gustos.  Somos todos miembros de un solo cuerpo, la iglesia, que es el Cuerpo de Cristo.  En Cristo ya no hay mexicanos ni colombianos, ni ricos ni pobres, ni ingenieros ni obreros.  Todos podemos tener una auto imagen sana porque somos amados por Dios.  Y todos apreciamos a los otros porque Dios los apreció tanto a ellos, y a mí, que estuvo dispuesto a morir para comprar nuestra igualdad.

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