Cómo Saber la Voluntad de Dios

Feb 19, 2015   //   por Lloyd   //   Blog, Discipulado  //  No Comments

Esta semana el sermón en Summit en Español trató el relato de Gedeón que se encuentra en el libro de Jueces, capítulos 6 al 8.  Una de las preguntas que surgen al leer esa historia  tiene que ver con el campo de ¿cómo podemos saber la voluntad de Dios?

Es importante dejar bien claro el hecho de que ¡no debemos tomar el caso de Gedeón como modelo de cómo saber la voluntad de Dios!

Existen por lo menos tres razones por las cuales no debemos mirar a Gedeón como un buen modelo para encontrar la voluntad de Dios.

  • En primer lugar, los problemas de fe en la vida de Gedeón lo llevaron a pecar al dudar de Dios y al fabricar un ídolo (el efod) porque quería una manera fácil de saber la voluntad de Dios (por medio del urim y tumim).
  • En segundo lugar, Gedeón vivió relativamente temprano en la historia bíblica y no tenía acceso a toda la revelación bíblica que nosotros tenemos hoy.  Por eso no entendió todo lo que entendemos hoy sobre ese tema.
  • En tercer lugar, bajo el Antiguo Pacto, Dios moraba en el Tabernáculo (y más adelante en el Templo), no en cada creyente.  El Espíritu de Dios venía sobre algunos líderes, sobre los profetas y a veces sobre los reyes, pero Su presencia no era permanente en ninguno de ellos.  Gedeón tuvo el Espíritu durante un tiempo, pero no durante toda su vida.  Bajo el Nuevo Pacto de Jesucristo, el Espíritu mora siempre en cada creyente y camina a su lado para ayudarlo a entender lo que Dios quiere de él(ella).

Algunos cristianos hoy en día toman el relato de Gedeón para justificar el uso de algo como el vellón de Gedeón – pedirle de Dios alguna señal milagrosa – para averiguar Su voluntad.  Al hacer eso están cayendo en el mismo pecado de falta de fe en que cayó Gedeón.

El tema de cómo descubrir la voluntad de Dios es un tema de mucho interés hoy en día dentro del pueblo de Dios, pero desafortunadamente un tema que muchas veces se trata desde una perspectiva equivocada.

Primero que todo, debemos aclarar que el 95% de la voluntad de Dios se ya está revelada en la Biblia, y ésa es una gran ventaja que nosotros tenemos hoy en día que Gedeón no tuvo en su día.  En la gran mayoría de los casos no hace falta preguntarle a Dios “¿Cuál es Tu voluntad?” porque ya nos la ha dicho en la Biblia.  Allí es uno de los primeros lugares donde Gedeón falló.  Dios ya les había dicho al pueblo de Israel (por medio del profeta) cuál era la razón por su sufrimiento bajo los Madianitas.  Pero Gedeón insistió en preguntárselo otra vez.

Para despejar el ambiente, necesitamos entender que comúnmente se manejan tres diferentes conceptos de la “Voluntad de Dios”:  La Voluntad Soberana de Dios, la Voluntad Moral de Dios, y la Voluntad Individual de Dios.

La Voluntad Soberana de Dios

Sabemos de muchos pasajes en la Biblia que Dios es Soberano sobre todo, y el hombre no puede frustrar ni impedir que se logre la voluntad soberana de Dios.  Dios tiene un gran plan global, y todos nosotros vivimos en medio de ese gran plan.  Es cierto que ese plan tiene sus aspectos generales, pero también tiene implicaciones específicas en la historia y hasta en nuestras vidas personales.

La Voluntad Moral de Dios

Dios ha revelado en Su Palabra lo que Él quiere para el hombre.  Esos son los mandamientos y las enseñanzas que encontramos en la Biblia en cuanto a cómo la vida se vive mejor . . . y qué sucede cuando uno viola esos principios.  La voluntad soberana de Dios es cómo son (o serán) las cosas.  La voluntad moral de Dios es cómo deben ser las cosas.  La humanidad constantemente está violando la voluntad moral de Dios . . . y sufre las consecuencias.

La Voluntad Individual de Dios

Cuando la mayoría de nosotros pensamos en “la voluntad de Dios” estamos pensando en esta voluntad de Dios:  ¿Qué debo estudiar?  ¿Con quién debo casarme?  ¿Dónde debo vivir y trabajar?, etc.  Nosotros queremos saber las respuestas a estas preguntas.  Pero Dios no tiene ese enfoque.  ¿Tiene Dios una voluntad para ti en esos campos?  ¡Claro que sí!

Pero Dios se interesa más en que lleguemos a ser personas a quienes Él puede guiar, no tanto en que sepamos los pasos para averiguar asuntos del futuro.   Valdría la pena que leas de nuevo Mateo 6, porque allí Jesús dijo que uno de los problemas básicos del hombre es la preocupación en cuanto al futuro, el deseo de saber las respuestas a todas esas preguntas. Y nos dio el enfoque que debemos tener: “33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”  El enfoque de Dios es que lleguemos a ser personas comprometidas con lo que Dios está haciendo y va a hacer en el mundo, y una vez que seamos ese tipo de persona, Él nos podrá guiar en los caminos que Él tiene pensado para nosotros.

La Idolatría del Futuro

Tim Keller lo dice de esta forma:  “Obsesionarse sobre el futuro no es cómo Dios quiere que vivamos.  Mostrarnos el futuro no es lo que Dios hace.  Su manera es hablarnos por medio de la Biblia y transformarnos desde adentro hacia fuera por medio de Su Palabra y el Espíritu Santo.  Debido a nuestra confianza en la Voluntad Soberna de Dios, podemos comprometernos radicalmente con Su Voluntad Moral, sin preocuparnos por una Voluntad Individual.”

Este enfoque sobre llegar a ser una persona a quien Dios puede guiar (en vez de obsesionarse sobre los detalles del futuro) no significa que Dios no te va a ayudar a tomar decisiones.  Dios te dará sabiduría para tomar esas decisiones.  Tampoco significa que a Dios no le interesa tu futuro, o que no esté en control de tu futuro.  Tampoco significa que no debes hablar con Dios en oración sobre tu futuro.  Tampoco significa que Dios es un Dios distante (que fue parte del problema de Gedeón) o que no tiene interés en los detalles de tu vida.

Cómo Llegar a Ser una Persona a Quien Dios Puede Guiar

Es posible que lo que voy a decir no sea lo que quería escuchar.  Posiblemente estabas buscando un plan detallado para contestar estas preguntas sobre el futuro, con cada paso enumerado.  Pero en la Biblia encontramos que la forma en que Dios generalmente nos prepara para recibir Su dirección es:

  • Comprométete radicalmente con Dios
  • Busca consejo de otras personas cristianas maduras
  • Toma la decisión en fe:  ¡actúa!

1. Comprométete radicalmente con Dios

a) Lee y medita en la Biblia consistentemente

  • Hacerlo te dará paulatinamente la sabiduría de Dios que te convierte en una persona a quien Dios puede guiar.
  • La Biblia no puede ser luz a tu camino si no la conoces y no la estás aplicando diariamente a tu vida.

b) Conversa con Dios en oración consistentemente

  • Pídele a Dios que abra tu mente para que puedas entender y aplicar la Biblia a tu vida.
  • Pídele a Dios que te dé sabiduría.  “No tienen porque no piden.” (Santiago 4:2)
  • Pídele a Dios que te transforme para que tus motivos sean puros al tomar decisiones.
  • Pídele a Dios que te dé una actitud de fe y de obediencia.
  • Pídele a Dios que te haga ser abierto(a) a la enseñanza y a la corrección.
  • Pídele a Dios que te use para extender el conocimiento del evangelio.

Si haces estas dos cosas consistentemente, llegarás a ser una persona humilde, abierta a la enseñanza, dispuesta a ser guiada.

2. Busca consejo sabio

  • Por ser una persona humilde, podrás escuchar lo que otros te digan.
  • Haz un estudio en Proverbios sobre lo que dice acerca de buscar consejo de otros.  Proverbios 12:15 y 19:20 son sólo una probadita de la mucha enseñanza sobre esto en Proverbios.
  • Asegúrate de que las personas a quienes les pides consejo sean personas maduras, no sólo compañeros(as) tuyas, que mayormente sean creyentes que caminen de cerca con Dios y que te conozcan bien y entiendan tu situación.
  • Personas de quienes debes buscar consejo son: tus padres (sean o no creyentes), tus líderes espirituales, expertos o personas con experiencia en el campo bajo consideración.

3. Toma la decisión en fe

  • Usa la mente sana que Dios te dio – es cierto que eres un(a) pecador(a) y esto puede afectar tu capacidad de razonar correctamente, pero normalmente si estás caminando en obediencia a Dios, buscando Su sabiduría y escuchando consejo, alguna de las opciones te será más lógica.  Sin embargo, tu razón nunca te debe llevar a hacer algo en contra de lo que la Biblia dice.
  • Evalúa tus puntos fuertes y débiles.
  • Evalúa los “pros” y las “contras” en cuanto a cualquier decisión.
  • Después de mucha oración, toma la dirección que te parezca mejor.  Es interesante ver esto en la vida de los Apóstoles:
    • 1 Tesalonicenses 3:1-2 “Por tanto, cuando ya no pudimos soportarlo más, pensamos que era mejor quedarnos solos en Atenas.”
    • Filipenses 2:25  “Ahora bien, creo que es necesario enviarles de vuelta a Epafrodito.”
    • 1 Corintios 16:4  “Si conviene que yo también vaya, iremos juntos.”
    • Hechos 6:2  “«No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.”
    • Hechos 15:28-29  “Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes requisitos:”

Estudia las Escrituras, ora continuamente, escucha a otros, y toma una decisión.  Éste es el mejor curso de acción, no solamente en momentos de crisis, sino como una forma de vida.

Habiendo dicho todo esto, y explicado que ésta es la forma normal en que Dios nos va llevando hasta ser personas a quienes Él puede dirigir en las decisiones de la vida, todavía es necesario mencionar que Dios, muy de vez en cuando, puede escoger en Su soberanía darnos dirección específica por medio de clavar un mensaje de la Biblia en nuestro corazón o en medio de una conversación (oración) muy específica de Dios con alguno de Sus hijos.  Tales direcciones NUNCA irán en contra de la instrucción y verdad de las Escrituras y normalmente recibirán la confirmación de consejeros espirituales y de la Iglesia.

Ejemplos bíblicos de este tipo de dirección:

  • Cuando Dios dirigió a Felipe a hablar con el eunuco etíope – Hechos 8:26
  • Cuando Dios le indicó a Pedro que debería compartir el evangelio con los gentiles – Hechos 10:9-23
  • Cuando Dios dirigió a Pablo a predicar en Macedonio – Hechos 16:6-8

Cada uno de estos ejemplos les ocurrieron a personas que estaban abiertas a ser dirigidas por Dios y que estaban cumpliendo con el primer punto anotado anteriormente: estar diariamente en la Palabra y en oración.

En nuestro propio ministerio hemos vivido experiencias semejantes cuando Dios nos habló de un pasaje bíblico diciéndonos muy específicamente cuál debía ser nuestro ministerio, cuando Dios nos dio un llamado a llevar a cabo ese ministerio en un país específico, cuando Dios confirmó a nosotros, por medio de un pasaje bíblico, un cuidado específico que le habíamos estado pidiendo, y cuando Dios nos dirigió a un ministerio diferente, pero directamente relacionado con el ministerio específico que nos había dado hacía 19 años.

En resumen, Dios normalmente dirige a Su pueblo por medio de los tres pasos enumerados en la sección “Cómo Llegar a Ser Una Persona a Quien Dios Puede Guiar”. Pero también, en ocasiones lo hará por un pasaje bíblico, por medio de otra persona, o por medio de la respuesta a una oración.

(Algunas de las ideas para esta bitácora fueron adoptadas, con su permiso, de una conferencia de Timothy Keller.)

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